Topografía para un desnudo (1965)

15 de diciembre de 2015

TEO: (Sin darle vueltas). Rufo, ya sé quién te mató y por qué…
RUFO: (Casi con dulzura y hablando detrás de ella). Yo lo sabía todo el tiempo, Teo.
TEO: (Sin volverse). ¿Lo sabías antes de morir?
RUFO: Sí, Teo.
TEO: No me dijiste nada.
RUFO: No me habrías creído.
TEO: Quién sabe.
RUFO: Te tenía harta y con razón. Era un viejo borracho que andaba enredado con la policía.
TEO: Yo estaba asustada. Cuando me asusto me pongo a gritarle a la gente. Por eso te eché.
RUFO: A mí me pasa, también. Sólo que yo empiezo a tomar y a buscar a alguien más débil para insultarlo. (Un silencio).
TEO: Nunca antes hablamos de estas cosas.
RUFO: No, Teo.
TEO: Ahora es demasiado tarde, ¿no es cierto?
RUFO: No lo sé, Teo.
TEO: Es que hemos estado siempre escapando. Apenas había tiempo para odiarse.
RUFO: No hables así. Tú vives todavía.
TEO: Mi padre era un viejo sucio al que yo odiaba. Juré escaparme tan lejos que me olvidara hasta del olor de la gente como él. Fue inútil. Después de huir toda la vida, terminé viviendo en un basural con un viejo igual que él. Y ese viejo eres tú, Rufo.
RUFO: Cosas que pasan. Muchas veces le pegué a las mujeres para que me dieran dinero. Pero la otra noche lloré pidiéndote que no me echaras afuera.
TEO: Gracias, Rufo. Eras un buen hombre.
RUFO: Gracias, Teo. Eras una buena mujer. (La Teo va hacia un lado disponiéndose a salir).
TEO: (Sin mirar al Rufo). ¿Voy a morir esta noche junto con los otros, Rufo?…
RUFO: Sí, Teo.
TEO: ¿No hay nada que se pueda hacer?
RUFO: No.
TEO: ¿Estás seguro?
RUFO: Sí. Lo que se pueda hacer lo harán otros después de nosotros.
TEO: Y, sin embargo, no quisiera morir.